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Women in Safety
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No lo golpeaste. Pero destrozaste su infancia.

Sensibilización3 minutos de lectura

Un niño no necesita que le pongan una mano encima para salir herido. Basta con que lo presencie. Aunque esté escondido detrás de una puerta, aunque parezca dormido, lo oye todo.

Se llama violencia presenciada

Gritos, amenazas, objetos que vuelan, silencios llenos de miedo: para un niño son experiencias que dejan huella. Inseguridad, confusión, dificultad para confiar, ansiedad que llega sobre todo de noche. Son heridas invisibles, pero reales y profundas, y muchas veces lo acompañan hasta la edad adulta.

Cada grito que oye, incluso de lejos, se convierte en un recuerdo que lleva consigo: a la escuela, entre sus compañeros, dentro de sí.

El trauma no siempre se ve. A veces lo que más daño hace es justo lo que no vemos.

Proteger a un niño sí se puede

En la Mongolfiera, casi dos de cada tres personas acogidas son menores. Es la señal más clara de que la violencia nunca afecta a una sola persona.

Si temes que un niño esté viviendo en una casa violenta, no te quedes en silencio. El 1522 también es para quien quiere proteger a un niño: es gratuito, anónimo y está activo las 24 horas.

Rompamos juntos el ciclo de la violencia. El amor no grita. Y no hiere.

Compártelo: podría ayudar a alguien cercano a ti.

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