La Mongolfiera
La casa de Girotondo Onlus para mujeres y niños que salen de la violencia. Se sube despacio, en compañía, hasta que el aire vuelve a ser respirable.
Desliza para subir a bordo
Cada puntito es una persona.
Una mujer o un niño que llegó aquí después de dejar una casa que ya no era segura. Cada uno con su historia, su miedo, su valentía.
92 personas acogidas desde su apertura.
- 34 mujeres
- 58 menores
Casi dos de cada tres personas acogidas son niñas y niños. La violencia nunca afecta a una sola persona.
La tripulación que mantiene el rumbo.
- 15profesionales expertas en violencia de género
- 5abogadas
- 4mediadoras lingüísticas
Cada acogida es una historia que vuelve a empezar.
Mantenemos encendido el fuego. El rumbo lo decide ella.
Qué pasa a bordo
Un lugar seguro y personas preparadas.
A la Mongolfiera se suele llegar con poco: a veces con los hijos de la mano y una maleta hecha a toda prisa. Desde ahí se vuelve a empezar, paso a paso.
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Protección
Un lugar seguro donde dormir tranquilas, junto a sus hijos, mientras afuera se ponen las cosas en orden.
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Escucha
Quince profesionales expertas en violencia de género acompañan a cada mujer en su camino, a su ritmo y sin juzgarla.
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Asesoría legal
Cinco abogadas ayudan a orientarse entre denuncia, separación y custodia de los hijos: las preguntas que más miedo dan.
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En su propio idioma
Cuatro mediadoras lingüísticas, para que quien llega de otro país pueda contar su historia con sus propias palabras.
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Los niños
Más de la mitad de las personas acogidas son menores. También ellos necesitan ser escuchados: la violencia que se ve y se oye deja heridas invisibles.
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El después
El objetivo es volver a decidir por sí mismas: dónde vivir, cómo trabajar, cómo criar a sus hijos.
Sin promesas fáciles
Salir de la violencia es un camino, no un interruptor.
Muchas veces, quien llega espera que todo se resuelva enseguida: una casa, un trabajo, una denuncia que cierre la historia. No funciona así, y preferimos decirlo con claridad. La confianza se construye con la verdad.
El primer contacto
Una llamada al 1522 o a un centro antiviolencia. Se habla, se evalúa el riesgo y se decide en conjunto qué hacer.
Ponerse a salvo
Si hace falta, la acogida en una casa refugio, también junto con los hijos.
Los tiempos de la justicia
Una denuncia no lleva enseguida a un arresto o a un brazalete electrónico. Hay pasos y plazos técnicos, a veces largos: no tienes que enfrentarlos sola.
Volver a empezar
Documentos, trabajo, una casa nueva. Lleva tiempo, pero cada paso es tuyo.
Hay algo que sí podemos prometerte: mientras esperas, no estás sola.
Pedir ayuda
El primer paso es una llamada.
El 1522 y los centros antiviolencia evalúan contigo el camino más seguro, que también puede incluir la acogida en una casa refugio. Llamar no te obliga a nada.
Con el apoyo de
Fondo de Beneficencia de Intesa Sanpaolo
WIS, el proyecto nacido alrededor de la Mongolfiera, se realiza con el apoyo del Fondo de Beneficencia de Intesa Sanpaolo.